Una “Luna Azul” en la víspera de Año Nuevo

31 12 2009

Este 31 de diciembre, no deje de observar la “Luna Azul” ya que la próxima “Luna Azul” de víspera de Año Nuevo se podrá apreciar recién en 2028.

Diciembre 29, 2009: Quienes planeen una fiesta, tomen nota. Por primera vez en casi veinte años, habrá una “Luna Azul” en la víspera de Año Nuevo.

“Recuerdo la última vez que ocurrió esto”, dice el profesor Philip Hiscock, del Departamento de Folclore, en la Universidad Memorial de Newfoundland. “Diciembre de 1990 culminó con una ‘Luna Azul’ y en muchas fiestas de fin de año se habló del evento. Fue muy divertido”.

Sin embargo, no espere que la Luna realmente se torne de color azul. “La ‘Luna Azul’ es producto del folclore”, explica el profesor. “Es la segunda luna llena en un mes calendario”.

Derecha: La luna llena del 2 de diciembre de 2009, en Turín, Italia. El fotógrafo Stefano De Rosa destaca que los colores en tonos de azul son emitidos por las luces navideñas que rodean a la iglesia que aparece en la imagen.

La mayoría de los meses tienen una sola luna llena. La cadencia de 29,5 días del ciclo lunar concuerda casi perfectamente con la extensión (de 28 a 31 días) de los meses calendario. Por cierto, la palabra “mes” proviene de “Luna”. Ocasionalmente, sin embargo, la correspondencia uno a uno se rompe cuando hay dos lunas llenas en un solo mes. Diciembre de 2009 es ese mes. La primera luna llena apareció el 2 de diciembre; la segunda, una “Luna Azul”, se podrá apreciar el 31 de diciembre.

Esta definición de “Luna Azul” es relativamente nueva.

Si en la época de Shakespeare usted hubiese dicho a una persona que algo ocurre “una vez cada Luna Azul”, esto no tendría ningún significado astronómico. “Luna Azul” significaba simplemente algo raro o absurdo, como hacer una cita para el “doce de nunca”. “Pero el significado es algo muy escurridizo”, dice Hiscock. “La frase ‘Luna Azul’ ha estado de moda por más de 400 años y, durante ese tiempo, su significado ha cambiado”.

La definición moderna surgió en la década de 1940. En esos días, el Almanaque del Granjero, en Maine, ofrecía una definición de “Luna Azul” tan complicada que incluso los astrónomos profesionales luchaban por entenderla. Involucraba factores tales como las fechas eclesiásticas de Pascua y Cuaresma y la aparición de las estaciones de acuerdo con el Sol medio dinámico. Con el propósito de explicar las lunas azules a las personas comunes, la revista Sky & Telescope publicó un artículo, en 1946, titulado “Una Vez Cada Luna Azul”. El autor, James Hugh Pruett, citó el almanaque de Maine, de 1937, y opinó que “la segunda [luna llena] en un mes, como yo lo interpreto, se llama ‘Luna Azul'”.

Esto no fue correcto, pero al menos fue más fácil de entender. Y de ese modo nació la definición moderna de “Luna Azul”.

“Luna Azul” también tiene otras connotaciones. En el ámbito de la música, con frecuencia es un símbolo de melancolía. Según expresa una canción de Elvis, significa “sin mi propio amor”. Lo bueno, entona él dulcemente en otra canción, es que un simple beso puede hacer que la “Luna Azul” se convierta en oro.

La moderna “Luna Azul” astronómica ocurre en algún mes aproximadamente cada 2,5 años, en promedio. Una “Luna Azul” que tiene lugar precisamente el 31 de diciembre, sin embargo, es mucho más inusual. La última vez que ocurrió esto fue en 1990 y el próximo evento de este tipo no se producirá sino hasta el año 2028.

Así que ponga ese antiguo disco de Elvis y “disfrute de la luz de la Luna extra en la víspera de Año Nuevo”, dice Hiscock. “Eso sólo sucede una vez cada ‘Luna Azul'”.

Artículo cedido por.    Noticias Ciencia de la NASA

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Auroras en colisión producen explosiones de luz

31 12 2009

Una red de cámaras para el cielo, con la extensión de un continente, ha fotografiado un fenómeno nunca antes visto: auroras que chocan y producen explosiones de luz. Las imágenes prácticamente “obligatorias de observar” han resuelto un antiguo misterio relacionado con las auroras boreales.

Diciembre 17, 2009: Una red de cámaras desplegadas alrededor del Ártico, las cuales actúan como soporte de la misión THEMIS, de la NASA, ha hecho un descubrimiento sorprendente acerca de las auroras boreales. Algunas veces, amplias “cortinas” de auroras boreales chocan entre sí, produciendo de este modo espectaculares explosiones de luz. Se dieron a conocer hoy videos del fenómeno en la reunión de otoño de la Sociedad Estadounidense de Geofísica (American Geophysical Union o AGU, en idioma inglés), en San Francisco.

“Nos quedamos con la boca abierta cuando vimos los videos por primera vez”, comenta el científico espacial Larry Lyons, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) y miembro principal del equipo que hizo el descubrimiento. “Estas explosiones nos están enseñando algo muy fundamental sobre la naturaleza de las auroras”.

Arriba: Auroras en colisión fotografiadas por los generadores de imágenes de todo el cielo (All-Sky Imagers o ASIs, en idioma inglés), el 29 de febrero de 2008. Crédito: Toshi Nishimura/UCLA. [Video corto con acotaciones] [Video completo]

Las colisiones ocurren a una escala tan grande que observadores en la Tierra, con limitados campos de visión, jamás se habían percatado del fenómeno. Para captar la gran imagen, fue necesario contar con una red de sensibles cámaras desplegadas a través de miles de kilómetros.

La NASA y la Agencia Espacial Canadiense crearon dicha red para THEMIS, abreviatura de “Cronología de Eventos e Interacciones a Macroescala durante Subtormentas”. La misión THEMIS está compuesta por cinco sondas espaciales que fueron lanzadas en 2006 con el propósito de resolver un antiguo misterio: ¿Por qué las auroras ocasionalmente producen explosiones de luz denominadas subtormentas? Veinte generadores de imágenes de todo el cielo (ASIs, en idioma inglés) fueron desplegados a través del Ártico de Canadá y de Alaska con el propósito de fotografiar las auroras desde abajo, mientras que las sondas tomaban muestras de las partículas cargadas y de los campos electromagnéticos desde arriba. Juntas, las cámaras y las sondas registrarían el fenómeno desde dos perspectivas y podrían entender la causa y el efecto del suceso (o, al menos, esas eran las expectativas de los investigadores).

Y parece que eso funcionó.

La revelación se produjo a principios de este año, cuando el investigador de la UCLA, Toshi Nishimura, terminó la “labor herculana” de ensamblar los videos individuales proporcionados por los generadores de imágenes de todo el cielo para obtener así videos de la extensión del continente entero.

Arriba: Veinte generadores de imágenes de todo el cielo (ASIs, en idioma inglés) fueron desplegados por investigadores de la Universidad de California, en Berkeley, de la Universidad de Calgary y de la Universidad de Alaska en apoyo a la misión THEMIS. El mapa muestra sus ubicaciones y sus campos de visión. Crédito de la imagen: THEMIS/UC Berkeley.

“Puede ser algo engañoso”, comenta Nishimura. “Cada cámara posee sus propias condiciones climáticas y de iluminación, y cada aurora está a una distancia distinta de las cámaras. Tuve que tomar en cuenta estos factores para que seis o más cámaras en simultáneo pudieran obtener un video coherente y a gran escala”.

El primer video que él mostró al científico Lyons fue el de un par de auroras que colisionaban entre sí, en diciembre de 2007.

“Nunca había visto nada parecido”, recuerda Lyons. “En los siguientes días, buscamos más eventos de ese tipo. Nuestra excitación aumentaba a medida que nos convencíamos de que las colisiones ocurrían una y otra vez”.

Las explosiones de luz, pensaban ellos, son un signo de que algo impresionante está ocurriendo en el espacio que rodea a la Tierra; específicamente, en la “cola de plasma” de la Tierra. Con una extensión de millones de kilómetros, y apuntando en el sentido contrario al Sol, la cola de plasma está formada por partículas cargadas que provienen principalmente del viento solar. Algunas veces también conocida como la “sábana de plasma”, la cola mantiene su estructura debido a la presencia del campo magnético de la Tierra.

El mismo campo magnético que matiene la estructura de la cola también la conecta con las regiones polares terrestres. Debido a esta conexión, la observación de la “danza” de las auroras boreales puede revelar mucho acerca de lo que está sucediendo en la cola de plasma.

Arriba: Diagrama esquemático de la magnetósfera terrestre. La Tierra es el círculo que se encuentra ubicado cerca del centro y la cola de plasma está indicada en color amarillo. Crédito: Larry Lyons/UCLA [Imagen ampliada]

Analizando multitud de colisiones, Lyons y Nishimura identificaron una secuencia común de eventos. Dicha secuencia comienza con dos elementos: (1) una extensa cortina de auroras que se mueven lentamente, (2) una maraña más pequeña de auroras que se mueven rápidamente, las cuales al inicio del evento se encontraban separadas. La cortina con movimiento lento brilla de manera tenue sobre el Ártico cuando la veloz maraña se apresura desde el Norte. Las dos auroras colisionan y se origina una explosión de luz.

¿Cómo es que esta secuencia se conecta con los eventos que tienen lugar en la cola de plasma?

“Se necesitó cierto pensamiento creativo para obtener una respuesta, pero creo que este equipo lo ha logrado”, comenta el científico del proyecto THEMIS, Dave Sibeck, del Centro Goddard para Vuelos Espaciales.

Lyons cree que la veloz maraña está asociada con una corriente de plasma relativamente liviano y que se impele a través de la cola de plasma. La corriente comienza en las regiones externas de la cola de plasma y se traslada entonces rápidamente hacia el interior, hacia la Tierra. La maraña veloz de auroras se mueve en sincronía con esta corriente.

Mientras tanto, la extensa cortina de auroras se encuentra sobre el Ártico, brillando tenuemente, a veces un poco más, a veces un poco menos. Esta cortina se encuentra conectada con la frontera estacionaria interna de la cola de plasma y es alimentada por las inestabilidades del plasma que existen en la región.

Derecha: Auroras en posición de colisión. Haga clic en la imagen para ver una secuencia con acotaciones sobre los eventos. Crédito: Toshi Nishimura/UCLA

Cuando la corriente liviana alcanza la frontera interna de la cola de plasma, ¡pum!, se produce una erupción de ondas de plasma e inestabilidades. Esta colisión de plasma se traduce en una colisión entre auroras sobre los polos.

Los radares de la Fundación Nacional para la Ciencia, localizados en Alaska y en Groenlandia, confirman este esquema básico de sucesos. Ellos han detectado ecos que provienen de corrientes de material aceleradas a través de la atmósfera superior de la Tierra, justo antes de que se produzca la colisión de las auroras y la posterior explosión de luz.

Las cinco sondas THEMIS también concuerdan con esta postura. Ellas pudieron volar a través de la cola de plasma y confirmar la existencia del material liviano que se acelera hacia la Tierra. (A manera de referencia, estas son las “balas de plasma”, de las cuales se informa en una historia de Ciencia@NASA, publicada en 2008: “Balas de plasma provocan las auroras boreales“.)

“Al unir los datos que provienen de las cámaras y de los radares ubicados en tierra y de las propias sondas THEMIS, ahora tenemos una imagen casi completa de lo que ocasiona las subtormentas de auroras que explotan”, comenta Sibeck.

¡Y vaya que es una imagen! Haga clic aquí para observar videos.

Artículo cedido por.    Noticias Ciencia de la NASA

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Un destello de luz que proviene de Titán

23 12 2009

La nave espacial Cassini, de la NASA, ha capturado el primer destello de luz solar reflejada en un lago de Titán, que es una luna de Saturno, confirmando de este modo la presencia de líquido en una parte de dicha luna, la cual está marcada por muchas grandes cuencas con forma de lago.

Diciembre 18, 2009: La nave espacial Cassini, de la NASA, ha fotografiado un destello de luz solar reflejada en un lago de Titán, que es una luna de Saturno, confirmando de este modo la presencia de hidrocarburos líquidos en una parte de dicha luna, la cual está marcada con muchas cuencas que poseen forma de lago.

Los científicos de Cassini han estado buscando este brillo, también conocido como reflexión especular, desde que la nave espacial comenzó a orbitar Saturno en 2004. Pero, hasta hace poco tiempo, el hemisferio norte de Titán, donde se localizan la mayoría de los lagos, había estado oculto en la oscuridad invernal. Sin embargo, ahora las estaciones están cambiando y la luz del Sol ha regresado al Norte, permitiéndole así a la nave Cassini capturar de manera casual esta imagen:

Arriba: Esta imagen, obtenida usando el Espectrómetro para Cartografía Visual e Infrarroja (Visual and Infrared Mapping Spectrometer o VIMS, en idioma inglés), de la nave Cassini, muestra la primera observación de un destello de luz reflejado en un lago de Titán, que es una luna de Saturno. Crédito de la imagen: NASA/JPL/Universidad de Arizona/DLR. [Más información]

La imagen, que muestra la luz solar reflejándose en la superficie lisa de un líquido, tomada el 8 de julio de 2009, fue presentada hoy en la reunión de otoño de la Unión Geofísica Estadounidense (American Geophysical Union, en idioma inglés), en San Francisco.

“Esta imagen comunica mucho sobre Titán —una atmósfera gruesa, lagos superficiales y cosas de otro mundo”, dice Bob Pappalardo, científico del proyecto Cassini, cuya base se encuentra en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory, en idioma inglés), de la NASA. “Es una combinación inquietante de extrañeza y similitud con la Tierra. Esta imagen es una de las imágenes icónicas de Cassini”.

Titán, la luna más grande de Saturno, ha cautivado a científicos debido a sus muchas similitudes con la Tierra. Durante 20 años, los científicos han creado teorías relacionadas con la idea de que la superficie fría de Titán alberga mares o lagos de hidrocarburos líquidos, convirtiéndola así en el único cuerpo planetario, además de la Tierra, en el que se cree que hay líquido en la superficie. Aunque los datos proporcionados por la nave Cassini no han indicado la presencia de grandes mares, han revelado lo que parecen ser grandes lagos cerca de los polos norte y sur de Titán.

En 2008, científicos del proyecto Cassini, usando datos infrarrojos, confirmaron la presencia de líquido en Ontario Lacus, el lago más grande del hemisferio sur de Titán. Pero aún están buscando las pruebas irrefutables para confirmar la presencia de líquido en el hemisferio norte, donde las cuencas son más grandes y más numerosas.

Katrin Stephan, del Centro Alemán Aeroespacial (DLR), en Berlín, que es miembro asociado del equipo del Espectrómetro para Cartografía Infrarroja y Visual de la nave Cassini, estaba procesando la imagen inicial y fue quien primero vio el brillo, el 10 de julio de 2009.

“Me emocioné instantáneamente porque el brillo me recordó una imagen de nuestro propio planeta tomada desde órbita alrededor de la Tierra; dicha imagen muestra un reflejo de luz solar en un océano”, dijo Stephan. “Pero también teníamos que trabajar más para estar seguros de que el brillo que estábamos viendo no eran rayos o un volcán en erupción”.

Derecha: Un mapa de radar, en colores falsos, de los posibles lagos de metano en el hemisferio norte de Titán. Crédito de la imagen: Cartógrafo de Radar de Cassini, JPL, ESA, NASA [Más información]

Miembros del equipo en la Universidad de Arizona, en Tucson, procesaron más la imagen. Ellos pudieron localizar el reflejo en la costa sur de un lago llamado Kraken Mare. El extenso Kraken Mare cubre cerca de 400.000 kilómetros cuadrados (150.000 millas cuadradas), un área más grande que el Mar Caspio, el lago más grande de la Tierra.

Al comparar esta nueva imagen con imágenes de radar y del infrarrojo cercano, tomadas en 2006, los científicos pudieron mostrar que la costa de Kraken Mare ha permanecido estable durante los últimos tres años y que Titán tiene en la actualidad un ciclo hidrológico que lleva líquido a la superficie. Desde luego, en este caso, el líquido en el ciclo hidrológico es metano en lugar de ser agua, como en la Tierra.

“Estos resultados nos recuerdan lo especial que es Titán en el sistema solar”, dice Ralf Jaumann, quien dirige a los científicos que trabajan en el proyecto Cassini en el DLR. “Ellos también nos muestran que los líquidos tienen un poder universal para moldear las superficies geológicas de la misma manera, sin importar de qué líquido se trate”.

Para conocer más descubrimientos relacionados con Titán y con el resto del sistema de Saturno, visite el portal de Cassini.

Artículo cedido por.    Noticias Ciencia de la NASA

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La lluvia de meteoros Gemínidas de 2009

14 12 2009

La lluvia de meteoros Gemínidas se ha intensificado en los últimos años y los investigadores afirman que 2009 podría ser el mejor momento para observarla. El máximo de este año tendrá lugar el 13 y 14 de diciembre.

Diciembre 8, 2009: Prepare chocolate caliente. Arrópese bien. Avise a sus amigos. La mejor lluvia de meteoros de 2009 está a punto de caer sobre América del Norte durante una larga y fría noche de diciembre (en el hemisferio boreal).

“Es la lluvia de meteoros Gemínidas”, dice Bill Cooke, de la Oficina de Medio Ambiente de Meteoroides (Meteoroid Environment Office, en idioma inglés), de la NASA, “y alcanzará su punto máximo el 13 y 14 de diciembre bajo condiciones ideales para la observación”.

Una luna nueva mantendrá a oscuras el cielo para que se produzca un evento que, según la opinión de Cook y de otros colegas, podría alcanzar los 140 meteoros por hora. De acuerdo con la Organización Internacional de Meteoros, la actividad debería alcanzar su punto máximo alrededor de las 12:10 a.m. Hora del Este (05:10 UT -hora universal), el 14 de diciembre. No obstante, el pico es amplio, de modo que en el cielo norturno abundarán las Gemínidas durante muchas horas e inclusive, quizás, durante días cerca del máximo.

Derecha: La ráfaga de Gemínidas grabada en diciembre de 2008 por una cámara de cielo completo en el Centro Marshall para Vuelos Espaciales. Obsérvese en la película el halo que se ha formado alrededor de la Luna a medida que ésta atraviesa el cielo en su trayectoria de arco; esto es causado por cristales de hielo en las nubes altas. [Más información]

Cooke aconseja lo siguiente: “Comience a observar el cielo durante las horas cercanas a la medianoche local. Para los habitantes de América del Norte, esto significa el domingo en la noche o lunes en la mañana”.

Los investigadores están interesados en saber lo que las Gemínidas harán en 2009. En décadas recientes, la lluvia de meteoros ha estado intensificándose y los investigadores se preguntan si dicho patrón continuará.

Las Gemínidas son partículas de polvo de un extraño objeto llamado 3200 Faetón (Phaeton, en idioma inglés). Aunque durante muchos años se lo creyó un asteroide, en la actualidad a Faetón se lo clasifica como un cometa extinto. Y es, básicamente, el esqueleto rocoso de un cometa que perdió su hielo luego de numerosos encuentros con el Sol. Cada año, a mediados del mes de diciembre, el planeta Tierra avanza hacia una corriente de polvo que proviene de 3200 Faetón, causando de este modo que los meteoros vuelen desde la constelación de Géminis: Mapa del cielo.

Cuando las Gemínidas aparecieron por primera vez a finales del siglo diecinueve, muy poco antes de la Guerra Civil en Estados Unidos, la lluvia era débil y atrajo poca atención. No hubo en ese entonces indicio de que algún día habría de convertirse en un despliegue tan impresionante.

Sin embargo, así ha sido. “Las Gemínidas son fuertes, y están adquiriendo cada vez más fuerza”, dice Cooke, quien ha preparado un gráfico en el cual se muestra el modo en que la lluvia ha ido intensificándose desde que fue descubierta:

¿Qué está sucediendo? La gravedad de Júpiter ha estado actuando sobre la corriente de polvo de Faetón, haciendo que se desplace cada vez más hacia la órbita de la Tierra. Cada mes de diciembre, nos adentramos más en la corriente de polvo.

Peter Brown, quien es un experto en meteoros en la Universidad de Ontario Oeste (University of Western Ontario o UWO, en idioma inglés), sostiene que dicho patrón podría continuar por algún tiempo. “Tomando como base las simulaciones de la corriente de las partículas de polvo realizadas por Jim Jones, durante la década de 1980, como parte del grupo de meteoros de la UWO, es muy probable que la actividad de las Gemínidas aumente durante las próximas décadas, quizás entre un 20% y un 50% respecto de la tasa actual”.

Un incremento del 50% ocasionaría que durante la lluvia de Gemínidas se vieran hasta 200 o más meteoros por hora, año tras año. “Eso significaría un evento anual increíble”, dice Cooke.

Y lo que es más, afirma Brown, “la proporción de Gemínidas grandes y brillantes debería aumentar también en las próximas décadas, de acuerdo con el modelo de Jones”. O sea que las Gemínidas podrían transformarse en una “lluvia de bolas de fuego”.

Brown advierte que “las conclusiones a las que han llegado otros modelos de la corriente de polvo son diferentes y, en algunos casos, sugieren que las Gemínidas disminuirán en intensidad durante las próximas décadas. Todavía son pocos los detalles que conocemos acerca de la formación y de la evolución de las partículas de polvo de Faetón, a pesar de los numerosos esfuerzos que hemos realizado todos estos años”.

Las tendencias recientes se muestran en favor de un buen espectáculo. Así que, ¡a disfrutar de las Gemínidas!

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Un vehículo explorador atrapado en la arena hace un gran descubrimiento

9 12 2009

Ha estado atascado en un banco de arena por más de seis meses. Pero eso no le ha impedido revelar el secreto de un pasado en el que Marte posiblemente tuvo géisers de vapor de agua que formaron sulfatos… justo debajo de sus ruedas.

Diciembre 2, 2009: En la Ilíada, de Homero, se narra la historia de Troya, una ciudad sitiada por los griegos durante la guerra troyana. Hoy en día, un solitario robot se encuentra sitiado en las arenas de Troya mientras que un grupo de ingenieros y científicos planean cómo ayudarlo a escapar.

Bienvenidos a “Troya” —al estilo de Marte. El vehículo explorador robot, Spirit (Espíritu, en idioma español), de la NASA, se encuentra atascado en el Planeta Rojo en un lugar al que los miembros del equipo bautizaron en honor a la antigua ciudad.

¿Por qué es que los científicos no se lamentan de esta situación?

“Las ruedas del vehículo, al girar, han roto la corteza del suelo y hemos encontrado algo de supremo interés en el material que ha quedado al descubierto”, dice Ray Arvidson, de la Universidad Washington, en Saint Louis.

El Spirit, al igual que su hermano gemelo, el Opportunity (Oportunidad, en idioma español), ha recorrido el planeta por casi seis años. Durante ese tiempo, el explorador ha estado varias veces muy cerca de quedar fuera de servicio, pero siempre ha salido airoso. De hecho, se ha desplazado en reversa desde que una de sus ruedas se descompuso, en 2006.

Derecha: El Spirit hace un reconocimiento de su propia situación. El material brillante, que se ve en la parte izquierda de la imagen, es material suelto, de poca densidad, que ha sido revuelto por la rueda frontal izquierda, cuando el Spirit, que se desplazaba en reversa, se hundió al romper una delgada corteza en el suelo. En la parte derecha de la imagen, se muestra la menos incrustada de las seis ruedas del vehículo explorador. [Imagen ampliada]

Desde el comienzo, el lema de la misión ha sido “sigamos el agua”. Ambos vehículos de exploración han estado buscando en Marte minerales formados en presencia de H2O. Marte parece estar seco hoy en día, pero los minerales pueden proporcionar pistas de que el agua alguna vez estuvo presente allí.

“Ha sido fácil para el Opportunity encontrar dichos materiales”, explica Arvidson. “El Opportunity se posó en el lecho de un antiguo lago. El Spirit ha tenido que trabajar mucho más duro, pues amartizó en planicies basálticas formadas por flujos de lava que han sido carcomidos por repetidos impactos de meteoroides. Ha habido escasa evidencia de que allí algo haya estado muy húmedo alguna vez”.

Pero cuando el Spirit llegó a un área de Marte llamada “Columbia Hills”, cambió todo el carácter de la misión. “El Spirit encontró hidróxido de hierro, un mineral que se forma en presencia de agua. Esto nos alertó sobre el cambio. Comenzamos a encontrar más y más rocas formadas en presencia de agua”.

Y entonces el Spirit quedó atrapado en una zona de tierra suelta, a la orilla de un pequeño cráter. Un profundo suspiro. Atrapado de nuevo.

Pero… ¡esperen!

“El Spirit tenía que quedarse atrapado para hacer su siguiente descubrimiento”, dice Arvidson.

Conforme el explorador trataba de soltarse, sus ruedas comenzaban a revolver el material del suelo, dejando al descubierto los sulfatos que se encontraban debajo.

“Los sulfatos son minerales que se encuentran justo debajo de la superficie y que nos gritan que se formaron en respiraderos de vapor ya que el vapor suele contener azufre. El vapor está asociado a la actividad hidrotérmica —evidencia de vulcanismo explosivo rico en agua. Tales áreas podrían alguna vez haber albergado vida”.

“Y lo que es más sorprendente, la frontera entre el suelo rico en sulfatos y el suelo que apenas cumple con la concentración genérica de sulfatos corre justo por debajo de la barriga del vehículo atrapado. El Spirit está alojado en la orilla del cráter —¡varado precisamente sobre la frontera!”

Arriba: Un mapa topográfico de los alrededores del Spirit, en Troya. El Spirit está montado sobre la orilla de un pequeño cráter. Los sulfatos se localizan en el cráter (desde la parte del medio del vehículo explorador, y se extienden hacia la izquierda). El mapa topográfico fue generado mediante imágenes estereográficas tomadas con la cámara de navegación del Spirit cuando se aproximaba al área, el 7 de abril de 2009.

“Asimismo, el robot descubrió que la porción superior del material con sulfatos tiene una corteza quebradiza. Los antiguos sulfatos probablemente formaron dicha corteza conforme eran procesados por variaciones en el clima asociadas con cambios en la órbita de Marte a lo largo de millones de años”.

Y esto es lo que piensan los científicos: cuando un polo de Marte apunta hacia el Sol en el verano marciano, se vuelve más caliente en dicho polo, y el hielo de agua se desliza hacia el ecuador del planeta. ¡Incluso llega a nevar! El terreno más oscuro y caliente, ubicado debajo de la nieve, hace que la capa de nieve del fondo se derrita. El agua entonces se abre camino hacia los sulfatos, disolviendo los sulfatos de hierro que son solubles en agua y formando una corteza al combinarse con los sulfatos de calcio que aún están allí.

“Al estar varado en Troya, el Spirit ha podido enseñarnos acerca del ciclo moderno del agua en Marte”. De hecho, la saga del Spirit en Troya ha dado a los científicos evidencia de un pasado acuoso en Marte en dos escalas de tiempo: una en épocas de los antiguos volcanes y otra en los ciclos que se desarrollan hasta la actualidad.

“Aquí hemos permanecido durante más de seis meses. Eso es un tiempo bastante largo para tomar mediciones. Hemos aprendido mucho. Troya es un buen lugar para estar sitiado, pero ya estamos listos para partir”.

¿Spirit podrá ser liberado para que continúe su increíble viaje? No deje de leer Ciencia@NASA para saber si el plan de escape tiene éxito.

Artículo cedido por.    Noticias Ciencia de la NASA

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Las olas gigantescas en el Sol existen

4 12 2009

Información proporcionada por la sonda espacial STEREO, de la NASA, confirmó la asombrosa existencia de las olas gigantescas en el Sol, las cuales son conocidas como “tsunamis solares”.

Noviembre 24, 2009: En algunas ocasiones, realmente puedes creer lo que ven tus ojos. Eso es justo lo que la sonda STEREO (Observatorio de Relaciones Solares y Terrestres, en idioma español), de la NASA, está diciendo a los investigadores respecto de un controvertido fenómeno en el Sol, el cual es conocido como “tsunami solar”.

Hace algunos años, cuando los físicos solares observaron por primera vez una protuberante ola u onda de plasma caliente que se propagaba a través de la superficie del Sol, dudaron de sus sentidos. La escala de la ola era asombrosa. Se levantaba más que la Tierra misma, desde un punto central para desde allí dispersarse en patrones circulares de millones de kilómetros de circunferencia. Los observadores escépticos sugirieron que el fenómeno podría ser algún tipo de sombra (un truco del ojo) pero, con seguridad, no una ola real.

“Ahora lo sabemos”, comenta Joe Gurman, del Laboratorio de Física Solar, en el Centro Goddard para Vuelos Espaciales. “Los tsunamis solares son reales”.

Las sondas gemelas STEREO confirmaron su existencia en febrero de 2009, cuando la mancha solar 11012 inesperadamente hizo erupción. La explosión lanzó una nube de gas de mil millones de toneladas (una eyección de masa coronal o CME, en idioma inglés) hacia el espacio y provocó un tsunami que se propagó a través de la superficie del Sol. STEREO registró la ola desde dos posiciones distintas separadas por un ángulo de 90 grados, brindado así a los investigadores una perspectiva del evento que no tiene precedentes:

Arriba: Un tsunami solar registrado por la sonda STEREO desde puntos de observación localizados ortogonalmente. El contraste de la parte en color gris de la animación ha sido realzado por medio de la eliminación sucesiva de pares de imágenes. El producto resultante es un “videoclip que realza las diferencias”. [Ampliar el videoclip] [Más información]

“Era definitivamente una ola”, comenta Spiros Patsourakos, de la Universidad George Mason, y autor principal del artículo que informa sobre el hallazgo en la revista Astrophysical Journal Letters. “No se trata de una ola de agua”, agrega, “sino de una gigantesca ola de plasma caliente y magnetismo”.

El nombre técnico es “ola magnetohidrodinámica de modo rápido” (u “ola MHD”, de manera abreviada). La ola que la sonda STEREO observó se alzó cerca de 100.000 km y se propagó radialmente a 250 km/s (560.000 mph). Dicha ola contenía energía que equivale a 2.400 megatones de TNT (1021 joules ó 1029 ergios).

El Observatorio Solar y Heliosférico (SOHO, en idioma inglés) descubrió los tsunamis solares en 1997. En mayo de ese año, una CME se produjo de una explosión que provenía de una zona activa de la superficie del Sol, y la sonda espacial SOHO registró el tsunami propagándose alrededor del epicentro de la explosión.

“Estuvimos preguntándonos”, recuerda Gurman, “¿fue eso una ola, o sólo la sombra de la CME que estaba por encima?”

El único punto de observación que posee la sonda SOHO no era suficiente para responder esa pregunta (ni para esa primera ola ni para muchos eventos similares que le sucedieron y que fueron registrados por la sonda espacial SOHO).

La pregunta permaneció abierta hasta después de que se lanzó la sonda STEREO en 2006. Para el momento de la erupción de febrero de 2009, STEREO-B se encontraba directamente sobre el sitio de la explosión, mientras que STEREO-A estaba ubicada exactamente a 90 grados respecto de STEREO-B (“una perfecta simetría para develar el misterio”, comenta el co-autor Angelos Vourlidas, del Laboratorio de Investigaciones Navales, en Washington DC. (Ver diagrama)

La realidad física de las olas ha sido adicionalmente confirmada por videoclips donde las olas chocan contra distintas cosas. “Hemos visto cómo se reflejan las olas debido a los agujeros coronales (agujeros magnéticos en la atmósfera solar),” comenta Vourlidas. “Y existe un videoclip maravilloso que muestra cómo una prominencia solar oscila después de haber sido impactada por una ola. La llamamos: ‘la prominencia danzante'”.

Derecha: La prominencia danzante (indicada con un círculo). Observe cómo sube y baja después de haber sido impactada por un apenas visible pero poderoso tsunami solar: Animación gif de 4MB, Videoclip Quicktime de 54MB.

Los tsunamis solares no representan una amenaza directa para la Tierra. Sin embargo, su estudio es importante. “Podemos usarlos para diagnosticar condiciones en el Sol”, comenta Gurman. “Por medio de la observación de cómo ocurre la propagación y reflexión de las olas en el Sol, podemos obtener información acerca de la baja atmósfera solar, información que no tenemos disponible de ninguna otra manera”.

“Los tsunamis solares pueden también mejorar nuestras predicciones del clima espacial”, agrega Vourlidas. “Como si fueran un blanco de tiro, marcan el punto en donde se origina una explosión. La localización de los puntos de explosión nos puede ayudar a anticipar cuándo una CME o una tormenta de radiación impactará contra la Tierra”.

Y, además, son bastante entretenidas. “Los videoclips”, comenta el investigador, “son de otro mundo”.

Nota del Editor: Desplácese hacia la sección “Más información” para ingresar a una selección de videoclips de los tsunamis.

Artículo cedido por.    Noticias Ciencia de la NASA

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