Meteoros del Cometa Halley

4 05 2011

Abril 27, 2011: ¿Buscando aventuras? Levántese muy temprano por la mañana de este 6 de mayo y diríjase al campo, lejos de las luces de la ciudad. No estará solo. Los pajarillos estarán ya despiertos y cantando algunas coplas sobre el amanecer que llega y, desde luego, sobre la lluvia de meteoros eta Acuáridas.

Las eta Acuáridas se ven mejor desde el hemisferio sur del planeta, pero siempre tienen algo especial para ofrecer sin importar dónde usted viva: “Cada meteoro eta Acuárida es un trocito del Cometa Halley que hace una caída en picada suicida en nuestra atmósfera”, explica Bill Cooke, un astrónomo de la NASA. “Muchas personas nunca han visto este famoso cometa pero, en la mañana del 6 de mayo, podrán observar cómo algunos de sus remanentes dibujan trazas encendidas en el cielo”.

Mensajero de épocas tempranas del universo, el Cometa Halley completa una órbita alrededor del Sol cada 76 años. Cada vez que pasa cerca del Sol, el intenso calor solar evapora aproximadamente 6 metros de hielo y rocas del núcleo del cometa. Las partículas residuales de este proceso, cada una del tamaño aproximado de un grano de arena, se esparcen a lo largo de la órbita del cometa, llenándola así de minúsculos meteoroides.

“Aunque el Cometa Halley se encuentra por el momento en las profundidades del sistema solar exterior, y no regresará a la Tierra hasta el año 2061, nos deleita con una lluvia de meteoros dos veces por año, cuando nuestro planeta pasa por la nube de residuos”, dice Cooke. “En mayo tendremos la lluvia de meteoros eta Acuáridas, y en octubre tendremos la lluvia de meteoros Oriónidas”.

Y además hay algo especialmente significativo acerca de la lluvia de meteoros eta Acuáridas de 2011.

“Esta es su oportunidad del año para ver a los meteoros cruzar el cielo sin que el molesto brillo de la Luna los atenúe”.

Una delgada luna creciente se ocultará tras el horizonte en las primeras horas de la noche anterior, dejando de este modo un lienzo oscuro para cuando ocurra el despliegue. Los madrugadores están de suerte, ya que la mejor vista se dará una o dos horas antes del amanecer. Recuéstese donde pueda ver la mayor expansión de cielo posible para poder captar más meteoros con su visión periférica. Mire hacia arriba, en la oscuridad, y relájese.

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Una cámara para detectar meteoros brillantes (bolas de fuego) en el Centro Marshall para Vuelos Espaciales, de la NASA, captó el vuelo de este meteoro eta Acuárida en mayo de 2009. [Videos (en idioma inglés)

ver video en:

https://science.nasa.gov/media/medialibrary/2011/04/27/eta.avi

El radiante de la lluvia de meteoros eta Acuáridas está en la constelación de Acuario: ver un diagrama. Pero usted no necesita mirar hacia el radiante para ver los meteoros.

“Los meteoros pueden aparecer en cualquier parte del cielo”, dice Cooke. “De hecho, las colas de sus trazas tienden a apuntar hacia el radiante. De modo que si se mira en esa dirección, las trazas de los meteoros pueden parecer algo gruesas y cortas. Se verán mucho más largas aquellas trazas de los meteoros que se alejen de nuestra vista que las de aquellos que vengan hacia nosotros”.

Usted no necesitará usar binoculares o un telescopio para observar los meteoros eta Acuáridas. El campo de visión del ojo desnudo es usualmente ideal para ver meteoros, los cuales de vez en cuando dejan trazas que abarcan más de 45 grados a través del firmamento.

“Los meteoros eta Acuáridas son rápidos, con velocidades de 66 km/s (¡238.200 km/h o 148.000 millas/hora!) y, a menudo, dibujan largas trazas en el cielo, que en ocasiones dejan residuos brillantes y persistentes. En el hemisferio norte, dependiendo de la latitud en que usted se encuentre (cuanto más cerca del ecuador, mejor), podrá ver entre 10 y 40 meteoros antes del amanecer.

Recuerde llevar una silla reclinable, o una manta para recostarse, y tal vez sea bueno llevar también un termo con café caliente. Despues de todo, ¡usted estará despierto muy temprano! El aire nocturno de la primavera (que se vive ahora en el hemisferio boreal) puede ser húmedo y frío, así que traiga otra manta (o mejor aún, un enorme y lanudo perro) tanto para cobijarse como para estar acompañado. Los Golden Retriever resultan ideales para la ocasión.

Le aseguramos que será una experiencia memorable. La brisa nocturna acariciando sus mejillas, el aroma del café caliente en el aire de la madrugada, un coro cada vez más intenso de cantos de aves que acompañan su espectáculo de luz personal —y su más grande admirador a su lado. El evento no puede ser mejor.

Artículo cedido por.    Noticias Ciencia de la NASA

El Directorio de Ciencias del Centro Marshall para Vuelos Espaciales de la NASA patrocina el Portal de Internet de Science@NASA que incluye a Ciencia@NASA. La misión de Ciencia@NASA es ayudar al público a entender cuán emocionantes son las investigaciones que se realizan en la NASA y colaborar con los científicos en su labor de difusión.

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Las naves espaciales Voyager se adentrarán en el espacio interestelar

4 05 2011

Abril 28, 2011: Después de más de 30 años de haber dejado la Tierra, las sondas espaciales gemelas Voyager (Viajero, en idioma español), de la NASA, se encuentran en los límites del sistema solar. No sólo están allí, sino que además siguen en funcionamiento. Y cada día envían de regreso a la Tierra un mensaje que, para los cientificos, es inquietante y a la vez emocionante.

El mensaje es: “Esperen lo inesperado”.

“Es extraño”, dice Ed Stone, de Caltech, quien es científico del Proyecto Voyager desde 1972. “Voyager 1 y 2 tienen un talento natural para hacer descubrimientos”.

Hoy, 28 de abril de 2011, la NASA dio una conferencia de prensa en la cual reflexionó sobre los logros de la misión Voyager, y ofreció un panorama de lo que les espera a las sondas conforme se preparan para adentrarse en los dominios de la Vía Láctea.

La aventura comenzó a fines de la década de 1970 cuando las sondas aprovecharon una alineación poco común de los planetas exteriores para iniciar su Gran Tour. Voyager 1 visitó a Júpiter y a Saturno, mientras que Voyager 2 sobrevoló a Júpiter, a Saturno, a Urano y a Neptuno. (Voyager 2 sigue siendo la única sonda que ha visitado a Urano y a Neptuno.)

Cuando se le pregunta cuáles fueron los descubrimientos más importantes de esos encuentros, Stone hace una pausa, no porque le falte material para responder, sino porque lo abruma la cantidad de respuestas posibles. “Es difícil escoger”, dice.

La lista parcial que dio Stone incluye el descubrimiento de volcanes en Io (una luna de Júpiter), evidencia de un océano debajo de la superficie congelada de Europa, indicios de lluvia de metano en Titán (una luna de Saturno), los erráticamente inclinados polos magnéticos de Urano y de Neptuno, géiseres de hielo en Tritón (una luna de Neptuno), vientos planetarios que son más y más rápidos cuanto más alejados estén del Sol.

“Cada uno de estos descubrimientos cambió la visión que teníamos de otros mundos”, dice Stone.

En 1980, Voyager 1 usó la gravedad de Saturno para impulsarse, como lanzada por una honda, fuera del plano del sistema solar. En 1989, Voyager 2 empleó una táctica semejante con Neptuno. Ambas sondas fijaron su curso hacia el vacío.

Navegar hacia el vacío parece ser un suceso en el cual hay poca actividad, pero los descubrimientos continuaron.

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ver video en:

http://www.nasa.gov/multimedia/videogallery/index.html?media_id=84295841

Stone lo explica comparándolo con la pileta para lavar los platos, en la cocina. “Abra la llave”, dice. “El punto donde cae el chorro de agua en la pileta, eso es el Sol, y la delgada capa de agua que fluye radialmente hacia afuera de ese punto es el viento solar. Observe cómo el Sol parece ‘inflar una burbuja’ a su alrededor”.

Esa burbuja realmente existe. Los investigadores la llaman la “heliosfera”, y tiene un tamaño descomunal. Conformada por plasma solar y campos magnéticos, la heliosfera es aproximadamente tres veces más ancha que la órbita de Plutón. Todo planeta, asteroide, nave espacial y forma de vida que pertenece a nuestro sistema solar se encuentra en su interior.

Las Voyager están intentando escapar, pero aún no están allí. Para darnos una idea de la ubicación en la cual se encuentran, Stone regresa a la pileta para lavar los platos, en la cocina: “Conforme se expande el agua (o el viento solar), se torna cada vez más delgada y deja de ejercer una presión significativa. De manera abrupta, se forma un anillo turbulento y lento. Ese anillo exterior es la heliofunda: allí es donde están las Voyager ahora”.

La heliofunda es un lugar muy extraño, repleto de una “espuma” magnética con la que ninguna otra nave espacial se ha encontrado antes, y donde hacen eco destellos de radio de baja frecuencia que sólo han sido escuchados en los confines exteriores del sistema solar, un lugar tan alejado de casa que el Sol es apenas un minúsculo punto de luz.

“La heliofunda no es, en muchos sentidos, como lo predecían nuestros modelos”, dice Stone.

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Las sondas Voyager se encuentran en la heliofunda.

En junio de 2010, Voyager 1 envió una transmisión a la Tierra que contenía un número sorprendente: cero. Esa es la velocidad radial del viento solar en el lugar donde se encuentra la sonda ahora. Nadie piensa que eso significa que el viento solar se ha detenido; quizás solamente se mueve en otra dirección. ¿Pero hacia dónde? Voyager 1 está intentando descifrarlo a través de una serie de maniobras que imitan una veleta, en las cuales cambia de dirección intentando seguir el rumbo local de la brisa. Parece que a la vieja nave espacial aún le quedan algunas jugadas por hacer.

Nadie sabe todavía con certeza cuántos kilómetros más tendrán que recorrer las sondas Voyager hasta liberarse de la heliosfera y adentrarse en el espacio interestelar. Sin embargo, la mayoría de los investigadores creen que falta muy poco. “La heliofunda tiene un espesor de 5 a 6 mil millones de kilómetros (3 a 4 mil millones de millas)”, según estima Stone. “Eso significa que saldremos de ella en aproximadamente cinco años”.

Queda todavía mucha energía para el resto del viaje. Ambas naves Voyager reciben su energía del decaimiento de una fuente térmica de Plutonio 238. Esto permitirá que los subsistemas cruciales sigan funcionando hasta al menos el año 2020.

Después de eso, dice, “las sondas Voyager serán nuestros silenciosos embajadores a las estrellas”.

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El Disco de Oro que se encuentra a bordo de las sondas Voyager.

Cada sonda, como es bien sabido, lleva a bordo un Disco de Oro, literalmente; es decir, un disco de fonógrafo hecho de cobre y bañado en oro. Contiene 118 fotografías de la Tierra; 90 minutos de la mejor música del mundo; un ensayo sonoro llamado Sonidos de la Tierra (con sonidos muy variados que van desde burbujeantes depósitos de lodo hasta el ladrido de un perro o el estruendoso lanzamiento del Saturno 5); saludos en 55 idiomas humanos y un lenguaje de ballenas; las ondas cerebrales de una joven mujer enamorada; y una salutación del Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas. Un equipo, que fue dirigido por Carl Sagan, confeccionó estas grabaciones como mensaje para civilizaciones extraterrestres que pudieran toparse con las naves espaciales.

“Dentro de mil millones de años, cuando todo lo que hemos construido en la Tierra se haya convertido en polvo, cuando los continentes hayan cambiado más allá de lo reconocible y nuestra especie haya sido alterada de manera inimaginable o se haya extinguido, los registros que hay a bordo de las naves Voyager hablarán por nosotros”, escribieron Carl Sagan y Ann Druyan en la introducción de la versión en CD del disco.

Algunas personas hacen notar que la probabilidad de que alienígenas encuentren el Disco de Oro es fantásticamente pequeña. Las sondas Voyager no se acercarán ni a unos pocos años luz de otra estrella durante los siguientes 40.000 años. ¿Cuáles son las probabilidades de hacer contacto en esas circunstancias?

Pero, por otro lado, ¿cuáles son las probabilidades de que una raza de primates haya evolucionado hasta convertirse en seres inteligentes, que hayan desarrollado el vuelo espacial y que hayan enviado el sonido de perros ladrando hacia el cosmos?

En efecto, hay que esperar lo inesperado.

Artículo cedido por.    Noticias Ciencia de la NASA

El Directorio de Ciencias del Centro Marshall para Vuelos Espaciales de la NASA patrocina el Portal de Internet de Science@NASA que incluye a Ciencia@NASA. La misión de Ciencia@NASA es ayudar al público a entender cuán emocionantes son las investigaciones que se realizan en la NASA y colaborar con los científicos en su labor de difusión.