Nueva evidencia de agua líquida en Europa

30 11 2011

Noviembre 25, 2011: En lo que es posiblemente un hallazgo importante en la búsqueda de vida más allá de la Tierra, analizando los datos proporcionados por la sonda Galileo, de la NASA, los científicos han descubierto lo que parece ser un cuerpo de agua líquida, del volumen de los Grandes Lagos en América del Norte, atrapado bajo el recubrimiento helado de Europa, una luna de Júpiter.

El agua podría representar un potencial hábitat para la vida y es posible que existan muchos otros lagos como ese en las regiones donde el recubrimiento de Europa es delgado, escribieron investigadores en la revista Nature.

"Los datos parecen convincentes", dijo Mary Voytek, quien es la directora del Programa de Astrobiología de la NASA, cuyas oficinas centrales se encuentran ubicadas en Washington. "Sin embargo, los científicos de todo el mundo querrán observar este análisis y revisar los datos antes de que podamos apreciar completamente las implicancias de estos resultados".

Europa's Great Lakes (splash)

Un nuevo estudio de los datos proporcionados por la sonda Galileo sugiere que existen cuerpos de agua del tamaño de los Grandes Lagos debajo de la capa de hielo de Europa. Crédito de la imagen: Britney Schmidt/Dead Pixel FX/Universidad de Texas, en Austin [video]

La nave espacial Galileo, lanzada por el transbordador espacial Atlantis en 1989, proporcionó a los científicos décadas de datos para analizar, antes de zambullirse en la atmósfera de Júpiter, en 2003. Uno de los descubrimientos más importantes fue la inferencia de un océano global de agua salada debajo de la superficie de Europa. Este océano es lo suficientemente profundo como para cubrir toda la superficie de Europa y contiene más agua líquida que todos los océanos de la Tierra combinados. Sin embargo, debido a que se localiza lejos del Sol, la superficie de este océano se encuentra completamente congelada. La mayoría de los científicos cree que esta capa de hielo tiene decenas de kilómetros de espesor.

"Una opinión de la comunidad científica ha sido que si la capa de hielo es gruesa, eso sería algo malo para la biología. Podría significar que no hay comunicación entre la superficie y el océano ubicado debajo de ella", dijo Britney Schmidt, quien es la autora principal del artículo publicado en Nature y que también realiza investigación posdoctoral en el Instituto de Geofísica de la Universidad de Texas, en Austin. "Ahora, vemos evidencia de que es una capa gruesa de hielo que puede mezclarse vigorosamente y contamos con nueva evidencia de lagos gigantes poco profundos. Esto podría hacer que Europa y su océano sean más habitables".

Schmidt y su equipo se enfocaron en imágenes tomadas por la sonda Galileo de dos rasgos sobresalientes y más o menos circulares de la superficie de Europa, llamados terrenos caóticos. Tomando como base procesos similares observados en la Tierra (en capas glaciares y debajo de glaciares que cubren volcanes), desarrollaron un modelo que consta de cuatro pasos para explicar cómo podrían formarse (diagrama). El modelo resuelve diversas observaciones que podrían ser conflictivas. Algunas parecían sugerir que la capa de hielo es espesa, mientras que otras indicaban que es delgada.

Europa's Great Lakes (chaos)

Thera Macula, mostrada aquí en colores falsos, es una región de posible producción activa de caos, ubicada por encima de un lago de agua líquida en la capa helada de Europa. [Imagen ampliada]

El reciente análisis sugiere que los rasgos caóticos en la superficie de Europa se formaron por mecanismos que involucran un intercambio significativo entre la capa helada y un lago ubicado debajo de ella. Este tipo de "caos" podría proporcionar un camino para transferir nutrientes y energía entre la superficie y el vasto océano global que se piensa que existe debajo de la gruesa capa de hielo. Los investigadores creen que esto incrementaría la posibilidad de que exista vida allí.

"Este nuevo entendimiento de los procesos que tienen lugar en Europa no hubiese sido posible sin la base proporcionada por los últimos 20 años de observaciones de los casquetes glaciares y de las capas de hielo flotantes de la Tierra", dijo Don Blankenship, quien es co–autor del trabajo e investigador titular del Instituto de Geofísica, donde dirige estudios aéreos con radares sobre los casquetes polares de la Tierra.

Los autores tienen buenas razones para creer que su modelo es correcto. Sin embargo, debido a que los lagos inferidos se encuentran ubicados a diversos kilómetros debajo de la superficie, la única verdadera confirmación de su presencia tendría que ser establecida por una nave espacial de una misión futura, diseñada para explorar la capa de hielo. Una misión de esta naturaleza fue clasificada como la segunda misión de más alta prioridad por el reciente Informe Decadal de Ciencia Planetaria del Consejo Nacional de Investigaciones, y está siendo estudiada por la NASA.

Para ver más imágenes y un video animado de los descubrimientos, visite el sitio de la Universidad de Texas, en Austin (en idioma inglés).

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Autor: Dr. Tony Phillips
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Galileo fue la primera nave espacial que tomó mediciones directas de la atmósfera de Júpiter con una sonda y que llevó a cabo observaciones de larga duración del sistema joviano. La sonda fue la primera en sobrevolar un asteroide y en descubrir la luna de un asteroide. La NASA extendió la misión tres veces con el fin de aprovechar las capacidades científicas únicas de Galileo. Asimismo, se colocó a la nave en una trayectoria de colisión con la atmósfera de Júpiter en septiembre de 2003 con el propósito de eliminar cualquier posibilidad de que impactara contra Europa.

La misión Galileo fue administrada por el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, en Pasadena, California, para el Directorio de Misiones Científicas de la agencia.

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El misterio de la ionósfera lunar

28 11 2011

Noviembre 26, 2011: ¿Cómo es posible que un mundo sin aire tenga una ionósfera? De algún modo la Luna se las arregló para tenerla.

Los investigadores de la Luna han estado batallando con este misterio durante años y es posible que finalmente hayan encontrado una solución.

Pero primero, ¿Qué es una ionósfera?

Cada planeta terrestre con una atmósfera posee una ionósfera. En lo alto, más allá de la superficie rocosa del planeta, donde la atmósfera se encuentra con el vacío del espacio, los rayos ultravioleta (UV) del Sol rompen y separan los átomos del aire. Esto crea una capa de gas ionizado, una "ionósfera".

Aquí en la Tierra, la ionósfera tiene un alto impacto sobre las comunicaciones y la navegación. Por ejemplo, refleja las ondas de radio, permitiendo de este modo que los operadores de radio de onda corta hagan rebotar las transmisiones sobre el horizonte para lograr comunicaciones a largas distancias. La ionósfera también desvía y dispersa las señales de los satélites del GPS (Global Positioning System o Sistema de Posicionamiento Global, en idioma español), algunas veces causando que el detector del GPS se equivoque en la posición que indica.

Lunar Ionosphere (splash, 558px)

Haga clic para ver un video ScienceCast sobre la intrigante ionósfera de la Luna. [Video]

La primera evidencia convincente de una ionósfera que envuelve la Luna proviene de la década de 1970, de las sondas soviéticas Luna 19 y 22. Sobrevolando la Luna a baja altura, los sensores de estos orbitadores detectaron una capa de material cargado que se extendía unas pocas decenas de kilómetros sobre la superficie lunar y que contenía alrededor de 1.000 electrones por centímetro cúbico (mil veces más de lo que cualquier teoría podía explicar). Los radioastrónomos también encontraron pistas de la ionósfera lunar, cuando la luz de fuentes de radio distantes pasó a través del limbo de la Luna.

La idea de una "Luna sin aire" que tiene una ionósfera no tiene mucho sentido, pero la evidencia se acumula.

En realidad, la Luna no está tan sin aire como mucha gente piensa. Pequeñas cantidades de gas creadas por la descomposición radioactiva se escapan del interior lunar; los meteoroides y el viento solar también arrancan átomos de la superficie de la Luna. El gas extraído resultante es muy delgado, tanto que muchos investigadores se niegan a llamarlo atmósfera y prefieren el término "exósfera". La densidad de la exósfera lunar es aproximadamente cien mil billones de veces menor que la del aire en la Tierra; esto no es suficiente evidencia para una ionósfera tan densa como la que la Luna parece tener.

Durante 40 años, la ionósfera de la Luna permaneció como un misterio hasta que Tim Stubbs, del Centro Goddard para Vuelos Espaciales (Goddard Space Flight Center, en idioma inglés), publicó una posible solución a principios de este año. La respuesta, de acuerdo con lo que él propone, es el polvo lunar.

Stubbs, un científico de alrededor de 30 años, que ni siquiera había nacido cuando se descubrió la ionósfera de la Luna, leyó el informe de los astronautas de la nave Apollo 15, quienes afirmaron haber visto un extraño brillo sobre el horizonte de la Luna. Muchos investigadores creen que lo que los astronautas estaban viendo era polvo lunar. La Luna es un lugar extremadamente polvoriento, rodeado naturalmente por un enjambre de granos de polvo (pensemos en PigPen, de Charlie Brown). Cuando estos granos flotantes son iluminados por el Sol al amanecer o al atardecer, crean un brillo a lo largo del horizonte.

Lunar Ionosphere (charged dust, 200px)

Los granos de polvo que flotan sobre la superficie lunar son ionizados por la radiación UV del Sol. [Imágenes ampliadas: #1, #2]

Stubbs y sus colegas se dieron cuenta de que el polvo que flota puede ser la respuesta. Los rayos UV del Sol golpean los granos y los ionizan. De acuerdo con sus cálculos, este proceso produce la suficiente carga (granos positivos rodeados por electrones negativos) como para crear la ionósfera observada.

Una ionósfera hecha de polvo en lugar de gas es algo nuevo para la ciencia planetaria. Nadie sabe cómo se comportará a diferentes horas de la noche o del día, o en las diferentes fases del ciclo solar, o cómo podría afectar a las futuras comunicaciones por radio y a la navegación en la Luna. La sonda ARTEMIS (Acceleration, Reconnection, Turbulence and Electrodynamics of the Moon’s Interaction with the Sun o Aceleración, Reconexión, Turbulencia y Electrodinámica de la Interacción de la Luna con el Sol, en idioma español), de la NASA, que ahora se encuentra orbitando la Luna, y la nave espacial LADEE (Lunar Atmosphere and Dust Environment Explorer o Explorador de la Atmósfera y el Ambiente de Polvo Lunar, en idioma español), cuyo lanzamiento está programado para el año 2013 con el propósito específico de estudiar la exósfera lunar, podrían entonces revelar su hábitos.

Más noticias al respecto se esperan en menos de 40 años.

La investigación original a la que se hace referencia en esta historia fue publicada en la edición del mes de octubre de 2011 de Planetary and Space Science (Ciencia Planetaria y Espacial): Stubbs, T.J., D.A. Glenar, W.M. Farrell, R.R. Vondrak, M.R. Collier, J.S. Halekas y D.T. Delory (2011), "On the role of dust in the lunar ionosphere" ("Sobre el rol del polvo en la ionósfera lunar"), Planetary and Space Science, 59, 1659-1664, doi* 10.1016/j.pss.2011.05.011.

Créditos y Contactos

Autor: Dr. Tony Phillips
Funcionaria Responsable de NASA: Ruth Netting
Editor de Producción: Dr. Tony Phillips
Traducción al Español: Juana Leticia Rivera
Editora en Español: Angela Atadía de Borghetti
Formato: Juana Leticia Rivera y Juan C. Toledo

Más información

La NASA prepara una misión para estudiar la frágil atmósfera de la Luna —Ciencia@NASA

Dos naves espaciales moribundas se recuperan —Ciencia@NASA

La Luna y la cola magnética de la Tierra —Ciencia@NASA

Tormentas en la Luna —Ciencia@NASA

Fuentes en la Luna —Ciencia@NASA

ARTEMIS —página oficial de ARTEMIS

*doi (identificador de objetos en Internet)

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Editor de Producción: Dr. Tony Phillips
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Última actualización: 27 de noviembre de 2011

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Extremófilos estelares

18 11 2011

Noviembre 14, 2011: En los años ’70, los biólogos se sorprendieron al descubrir una forma de vida que nunca esperaron que existiera. Pequeños microorganismos con un antiguo ADN vivían en los manantiales hirvientes del Parque Nacional Yellowstone. En vez de disolverse en aquellas aguas en ebullición, los microbios se desarrollaban con éxito, iluminando los manantiales con un color brillante.

Los científicos inventaron entonces el término "extremófilo", que significa "amante de las condiciones extremas", para describir a estas criaturas —y entonces comenzó la búsqueda de otras más. Pronto, se encontraron más organismos extremófilos viviendo a gran profundidad en el hielo de la Antártida, en los núcleos de los reactores nucleares y en otros lugares inesperados. La biología no ha sido la misma desde entonces.

¿Podría la astronomía estar a punto de experimentar una transformación similar?

Usando un telescopio de la NASA, llamado GALEX, los investigadores han descubierto un nuevo tipo de extremófilo: las estrellas amantes de las condiciones extremas.

"Hemos estado encontrando estrellas que viven en ambientes galácticos extremos, donde la formación estelar no se supone que suceda", explica Susan Neff, quien es científica del proyecto GALEX en el Centro Goddard para Vuelos Espaciales (Goddard Space Flight Center, en idioma inglés). "Esta es una situación absolutamente sorprendente".

Stellar Extremophiles (splash, 558px)

Esta imagen compuesta (radio + UV) muestra largos brazos, como los de un pulpo, donde se produce la formación de estrellas a gran distancia del disco principal de la galaxia espiral M83. [Más información] [Video].

GALEX, que es la sigla en idioma inglés de "Galaxy Evolution Explorer" ("Explorador de la Evolución Galáctica", en idioma español), es un telescopio espacial destinado a realizar observaciones en la zona ultravioleta del espectro, y tiene una habilidad especial: es super sensible al tipo de rayos UV (ultravioleta) que emiten las estrellas más jóvenes. Esto significa que el observatorio puede detectar estrellas que están naciendo a muy grandes distancias de la Tierra, a más de la mitad de la distancia que existe desde aquí hasta el extremo del universo. El observatorio fue lanzado al espacio en 2003 en una misión para estudiar cómo las galaxias cambian y evolucionan conforme nuevas estrellas se unen en su interior.

GALEX ha cumplido con dicha misión y ha hecho más también.

"En algunas imágenes proporcionadas por el telescopio GALEX, vemos estrellas que están formándoseafuera de las galaxias, en lugares donde pensábamos que la densidad del gas sería demasiado baja como para permitir que se produzca el nacimiento de estrellas", dice Don Neil, de Caltech, quien es miembro del equipo GALEX.

Las estrellas nacen cuando las nubes de gas interestelar colapsan y se contraen bajo el tirón de su propia gravedad. Si una nube logra volverse lo suficientemente densa y caliente conforme colapsa, puede darse una fusión nuclear y ¡voilà!, una estrella ha nacido.

Los brazos espirales de la Vía Láctea son la zona denominada "Ricitos de Oro" para este proceso. "Aquí en la Vía Láctea, tenemos suficiente gas. Es un lugar cómodo para que se formen las estrellas", dice Neil.

Pero cuando el GALEX mira hacia otras galaxias espirales más lejanas, ve que se forman estrellas muyafuera del disco espiral gaseoso.

Stellar Extremophiles (signup)

"Quedé anonadado", dijo. "Estas estrellas de verdad están ‘viviendo al extremo’".

Las galaxias espirales no son los únicos lugares con extremófilos estelares. El observatorio también ha encontrado estrellas que nacen en:

—galaxias elípticas e irregulares, de las cuales se pensaba que eran pobres en gas (por ejemplo 1, y2),

—los residuos gaseosos de galaxias en colisión (1, y 2),

—vastas colas "de tipo cometario" que dejan atrás algunas galaxias al moverse a grandes velocidades (1,2),

—nubes de frío gas primordial, las cuales son pequeñas y apenas lo suficientemente masivas como para sostenerse a sí mismas.

Adiós a la idea de la zona llamada "Ricitos de Oro". De acuerdo con las observaciones llevadas a cabo por el telescopio GALEX, los extremófilos estelares pueblan casi cualquier esquina o rincón del cosmos en donde haya una bocanada de gas que pueda juntarse para dar lugar a un nuevo sol.

"Esto podría estar diciéndonos que hay algo profundamente importante en el proceso de formación de las estrellas", relata Neff. "Podría haber maneras de que se formen estrellas en ambientes extremos que ni siquiera hemos imaginado todavía".

¿Transformarán los extremófilos a la astronomía, tal como lo hicieron con la biología? Es demasiado pronto para saberlo, insisten los investigadores. Pero el telescopio GALEX definitivamente les ha dado algo en qué pensar.

Créditos y Contactos

Autor: Dr. Tony Phillips
Funcionaria Responsable de NASA: Ruth Netting
Editor de Producción: Dr. Tony Phillips
Traducción al Español: Carlos Román Zúñiga
Editora en Español: Angela Atadía de Borghetti
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Más información (en inglés)

GALEX —Portal

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Última actualización: 16 de noviembre de 2011

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Una estrella con brazos en forma de espiral

9 11 2011

Octubre 31, 2011: Durante más de cuatrocientos años, los astrónomos han utilizado sus telescopios con el fin de estudiar la gran variedad de estrellas que existen en nuestra galaxia. Se han catalogado millones de soles lejanos. Hay estrellas enanas, estrellas gigantes, estrellas en explosión, estrellas binarias y, hasta el momento, se podría suponer que se ha visto ya todo tipo de estrella que exista en la Vía Láctea.

Es por eso que un descubrimiento reciente resulta tan sorprendente. Investigadores que utilizaban el telescopio Subaru, en Hawái, encontraron una estrella con brazos en forma de espiral.

A Star with Spiral Arms (spiral splash, 558px)

Dos brazos en forma de espiral emergen desde un disco rico en gas, localizado alrededor de SAO 206462, una joven estrella ubicada en la constelación de Lupus. Esta imagen, adquirida mediante el telescopio Subaru y su instrumento HiCIAO, es la primera que muestra la existencia de brazos en forma de espiral dentro de un disco circumestelar. Dicho disco tiene un diámetro de alrededor de 14 mil millones de millas, es decir, aproximadamente dos veces el tamaño de la órbita de Plutón, en nuestro propio sistema solar. (Crédito: NAOJ/Subaru) [Imagen ampliada].

El nombre de la estrella es SAO 206462. Se trata de una estrella joven, localizada a más de cuatrocientos años luz de la Tierra, en la constelación de Lupus, el lobo. SAO 206462 atrajo la atención por su disco circumestelar; o sea, un disco ancho de polvo y gas que yace alrededor de la estrella. Los investigadores tenían la gran sospecha de que en el interior del disco, el cual tiene un ancho que es cerca de dos veces la órbita de Plutón, descubrirían nuevos planetas.

Cuando observaron con mayor detenimiento a SAO 206462, no hallaron nuevos planetas, sino brazos. Los astrónomos han visto brazos en forma de espiral con anterioridad; se encuentran comúnmente en las galaxias espirales donde cientos de millones de estrellas conviven en forma de espiral alrededor de un núcleo central. Encontrar un caso indiscutible de brazos en forma de espiral alrededor de una estrella individual es, sin embargo, algo sin precendentes1.

La presencia de estos brazos podría ser un indicador de que hay planetas que están formándose en el interior del disco.

"Los modelos realizados por computadora, más detallados, nos han mostrado que la fuerza gravitacional de un planeta que se encuentre dentro de un disco circumestelar es capaz de perturbar el gas y el polvo creando brazos en forma de espiral", dice Carol Grady, una astrónoma de Eureka Scientific, Inc., que es una compañía con oficinas centrales en el Centro Goddard para Vuelos Espaciales, de la NASA. "Ahora, por primera vez, estamos observando estas estructuras tan dinámicas".

Grady mostró la imagen a sus colegas, el 19 de octubre, en una conferencia que se llevó a cabo en el centro Goddard, bajo el título Indicadores de Planetas.

Secret Lives (signup)

Los modelos teóricos muestran que un solo planeta inmerso dentro del disco circumestelar puede producir un brazo en forma de espiral a cada lado del disco. No obstante, las estructuras ubicadas alrededor de SAO 206462 no forman un par de brazos idénticos, lo cual sugiere la presencia de dos mundos nunca antes vistos, cada uno correspondiente a un brazo distinto.

La investigación de Grady forma parte de un estudio internacional, de cinco años de duración, sobre estrellas recién nacidas y planetas, para el cual se utilizó el telescopio Subaru. Siendo operado por el Observatorio Astronómico Nacional de Japón, Subaru explora el firmamento desde su ubicación, a casi 4.267 metros (14.000 pies) sobre el nivel del mar, en la cumbre del volcán Mauna Kea, en Hawái. Desde allí tiene una vista inmejorable de innumerables estrellas jóvenes y sus discos formadores de planetas a través de la Vía Láctea.

"Lo que estamos descubriendo es que una vez que estos sistemas alcanzan edades de algunos millones de años (lo cual representa a la juventud, en el caso de una estrella), sus discos comienzan a mostrar toda clase de formas distintas", dice John Wisniewski, quien es un colaborador en la Universidad de Washington, en Seattle. "Hemos visto anillos, terrones, huecos; y ahora estructuras en forma de espiral. Muchas de estas estructuras podrían haber sido causadas por el movimiento de planetas en el interior de los discos".

Sin embargo, no se trata de un caso cerrado. El equipo de investigadores advierte que ciertos procesos no relacionados con los planetas también podrían dar origen a estas estructuras. Hasta tanto se obtenga más evidencia (o hasta que puedan ser detectados los planetas), los investigadores no podrán tener certeza alguna.

Cualquiera sea la causa de los brazos, su existencia es indudable y el gran catálogo de estrellas tiene ahora un tipo más. Manténgase en contacto con Ciencia@Nasa para obtener futuras actualizaciones sobre el tema.

Créditos y Contactos

Autor: Dr. Tony Phillips
Funcionaria Responsable de NASA: Ruth Netting
Editor de Producción: Dr. Tony Phillips
Traducción al Español: Iris Mónica Vargas
Editora en Español: Angela Atadía de Borghetti
Formato: Iris Mónica Vargas y Carlos Román Zúñiga

Más información (en inglés)

Subaru –Página oficial (en idioma inglés)

Nota al pie de página: (1) "Ha habido otros ejemplos de discos circumestelares cuyas imágenes revelan la presencia de brazos con forma parcial de espiral o brazos en espiral algo borrosos", señala Marc Kuchner, del centro Goddard, quien organizó la conferencia. "De modo que no se trata de algo completamente sin precedentes. Pero esta es la primera imagen clara de este fenómeno; lo suficientemente clara como para poder trazar los brazos y hasta utilizarlos, posiblemente, para hacer inferencias cuantitativas respecto de lo que los está causando".

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Última actualización: 7 de noviembre de 2011

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La vida secreta de las erupciones solares

9 11 2011

Octubre 30, 2011: Hace ciento cincuenta años, un hombre en Inglaterra, llamado Richard Carrington, descubrió las erupciones solares.

Secret Lives (sunspots, 200px)

Las manchas solares esbozadas por R. Carrington el 1 de septiembre de 1859. ©R. Astronomical Society. [Más información]

Ocurrió a las 11:18 de la mañana despejada del jueves 1 de septiembre de 1859. Como en cualquier otro día soleado, el astrónomo solar de 33 años se encontraba ocupado en su observatorio privado proyectando una imagen del Sol sobre una pantalla y dibujando bosquejos de lo que veía. Esa mañana en particular, trazó la silueta de un enorme grupo de manchas solares. De pronto, frente a sus ojos, dos brillantes haces de luz blanca aparecieron sobre las manchas solares. Eran tan brillantes que apenas podía continuar mirando la pantalla.

Carrington dio un grito de aviso, pero para cuando llegó el primer testigo, unos minutos después, la primera erupción solar observada en la historia se estaba desvaneciendo.

Pero no sería la última. Desde entonces, los astrónomos han registrado miles de fuertes erupciones empleando instrumentos que van desde los más simples telescopios ubicados en observatorios de jardín hasta los más complejos espectrómetros localizados a bordo de avanzadas naves espaciales. Es posible que no exista otro fenómeno en astronomía que haya sido tan estudiado.

Después de tanto escrutinio, usted podría suponer que se sabe todo lo relacionado con las erupciones solares. Pero no podría estar más alejado de la realidad. Los investigadores anunciaron recientemente que las erupciones solares han estado guardando un secreto.

"Acabamos de descubrir que algunas erupciones solares son mucho más intensas de lo que se pensaba", dice el físico Tom Woods, de la Universidad de Colorado, quien dirige el equipo de investigación. "Las erupciones solares eran ya de por sí las explosiones más grandes en el sistema solar, y este descubrimiento las hace aún más grandes".

Secret Lives (splash, 558px)

Haga clic para ver más vídeos e imágenes relacionados con esta historia.

El SDO, por su sigla en idioma inglés (Solar Dynamics Observatory u Observatorio de Dinámica Solar, en idioma español), de la NASA, que fue lanzado en febrero de 2010, hizo el descubrimiento: alrededor de 1 de cada 7 erupciones solares experimentan "réplicas". Aproximadamente noventa minutos después de que se apaga, la erupción vuelve a la vida, produciendo un aumento adicional de radiación en el ultravioleta extremo.

"La llamamos ‘erupción de fase tardía’", dice Woods. "La energía liberada en esta fase tardía puede exceder la energía de la erupción primaria por hasta un factor de cuatro".

Secret Lives (signup)

¿Qué causa la fase tardía? Las erupciones solares ocurren cuando los campos magnéticos de las manchas solares estallan, un proceso conocido como "reconexión magnética". Se cree que la fase tardía ocurre cuando algunos de los lazos magnéticos de las manchas solares se regeneran. Un diagrama preparado por Rachel Hook, de la Universidad de Colorado, quien es integrante del equipo, muestra cómo sucede esto.

La energía adicional liberada durante la fase tardía puede tener un gran efecto sobre la Tierra. Las longitudes de onda en el ultravioleta extremo son particularmente eficientes para calentar y para ionizar la atmósfera superior de la Tierra. Cuando la atmósfera de nuestro planeta es calentada por la radiación en el ultravioleta extremo, se hincha, lo cual acelera el deterioro orbital de satélites en órbita baja. Además, la acción ionizante del UV (ultravioleta) extremo puede alterar las señales de radio y trastornar la operación normal del Sistema de Posicionamiento Global (Global Positioning System o GPS, por su sigla en idioma inglés).

El SDO pudo realizar este descubrimiento debido a su habilidad única para monitorizar la emisión solar en el ultravioleta extremo en alta resolución, las 24 horas del día, los 7 días a la semana. Con esa clase de escrutinio, es difícil mantener un secreto, incluso uno tan viejo como éste.

El trabajo original de Woods y colaboradores se puede encontrar en la edición del 1 de octubre de 2011 del Astrophysical Journal.

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Autor: Dr. Tony Phillips
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Editor de Producción: Dr. Tony Phillips
Traducción al Español: Juan C. Toledo
Editora en Español: Angela Atadía de Borghetti
Formato: Juan C. Toledo

Más información (en inglés)

Solar Dynamics Observatory (Observatorio de Dinámica Solar) —página oficial del SDO

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El Experimento de Variabilidad del Ultravioleta Extremo (EVE, por su sigla en idioma inglés) recolectó los datos clave que condujeron al descubrimiento de la fase tardía

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Última actualización: 1 de noviembre de 2011

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Se descubrieron hoyos extraños en Mercurio

9 11 2011

Octubre 31, 2011: La sonda espacial MESSENGER (MErcury Surface, Space ENvironment, GEochemistry and Ranging, en idioma inglés, o Superficie, Ambiente Espacial, Geoquímica y Cálculo de la Distancia de Mercurio, en idioma español), de la NASA, ha descubierto hoyos extraños en la superficie de Mercurio. Imágenes tomadas desde la órbita de MESSENGER revelan miles de depresiones peculiares ubicadas a una variedad de longitudes y latitudes, y cuyo tamaño varía desde los 18 metros (60 pies) a más de un kilómetro y medio (una milla, aproximadamente) de diámetro y de 18 a 37 metros (de 60 a 120 pies) de profundidad. Nadie sabe cómo llegaron allí.

"Estos hoyos fueron una verdadera sorpresa", comenta David Blewett, quien es miembro del equipo científico del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins (Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory, en idioma inglés). "Hemos estado pensando en Mercurio como una reliquia, como un lugar que ya no está cambiando mucho, excepto por la formación de cráteres ocasionados por impactos. Pero los hoyos parecen ser más recientes que los cráteres en los que se encuentran, y eso quiere decir que la superficie de Mercurio todavía está evolucionando de manera sorprendente".

Sleepy Hollows (splash, 558px)

Hoyos en el interior de la cuenca Raditladi, donde ocurrió el impacto. Créditos: NASA/Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins/Instituto Carnegie de Washington (Carnegie Institution of Washington, en idioma inglés). [Imagen ampliada].

El Orbitador de Reconocimiento de Marte (Mars Reconnaissance Orbiter, en idioma inglés) detectó depresiones similares en el hielo compuesto de dióxido de carbono del polo sur de Marte, lo cual confiere a esa superficie una apariencia de "queso suizo". Pero en Mercurio se encuentran en la roca y, frecuentemente, tienen interiores brillantes y halos.

"Nunca habíamos visto algo como esto en una superficie rocosa".

Si usted pudiera pararse en uno de estos "aletargados" hoyos, en la superficie de Mercurio, se encontraría, como Ichabod Crane*, en un tranquilo, silencioso, inolvidable lugar, con un cielo negro por encima de su cabeza.

Sleepy Hollows (another example, 200px)

Otro ejemplo de hoyos en el cráter Tyagaraja. Cortesía de Science (Ciencia)/ AAAS (American Association for the Advancement of Science -Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia, en idioma español) [Imagen ampliada]

"Esencialmente, no hay atmósfera en Mercurio", explica Blewett. "Y sin atmósfera el viento no sopla y no cae lluvia. De modo que los hoyos no fueron tallados por el viento o el agua. Otras fuerzas deben de estar actuando".

Como es el planeta más cercano al Sol, Mercurio está expuesto a un intenso calor y a un clima espacial extremo. Blewett piensa que estos factores desempeñan algún papel.

Una pista clave, dice él, es que muchos de los hoyos están asociados a montículos o montañas centrales en el interior de los cráteres de impacto de Mercurio. Se piensa que estos llamados "anillos de pico" están formados por material que fue forzado a moverse hacia arriba desde las profundidades por el impacto que formó el cráter. El material excavado podría ser inestable cuando se encuentra expuesto repentinamente en la superficie de Mercurio.

"Ciertos minerales, por ejemplo aquellos que contienen azufre y otros elementos volátiles, serían fácilmente vaporizados por el ataque violento del calor, del viento solar y de los micro-meteoroides que Mercurio experimenta todos los días", comenta él. "Tal vez el azufre se está vaporizando, dejando sólo los otros minerales y, por lo tanto, debilitando a la roca y haciéndola más "esponjosa". Entonces, la roca se desmoronaría y erosionaría más rápidamente formando estas depresiones".

Sleepy Hollows (fresh crater, 200px)

Un impacto de cráter reciente. Los hoyos están presentes en una sección de una pared del cráter que se ha deslizado parcialmente hacia el suelo. Cortesía de Science (Ciencia)/AAAS (American Association for the Advancement of Science -Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia, en idioma español). [Imagen ampliada]

MESSENGER ha probado inesperadamente que Mercurio es rico en azufre. Eso en sí mismo es una sorpresa que está forzando a los científicos a repensar cómo se formó Mercurio. Los modelos más importantes sugieren que (1) mucho antes, en el inicio de la historia del sistema solar, durante el último barrido de los grandes planetesimales que formaron los planetas, un impacto colosal arrancó gran parte de la capa externa rocosa de Mercurio; o (2) una fase caliente del Sol en sus inicios calentó la superficie lo suficientemente como para quemar las capas exteriores. En cualquier caso, los elementos con un bajo punto de ebullición (volátiles como el azufre y el potasio) debieron haber sido expulsados.

Pero aún están allí.

"Los modelos antiguos simplemente no se ajustan a los nuevos datos, por lo que tendremos que buscar otras hipótesis".

Para descifrar cómo los planetas y el sistema solar llegaron a formarse, los científicos deben entender a Mercurio.

"Es el ancla en un extremo del sistema solar. Aprender cómo se formó Mercurio tendrá implicancias importantes para el resto de los planetas. ¡Y MESSENGER está mostrando que, hasta ahora, hemos estado completamente equivocados respecto de este pequeño mundo, y de muchas maneras!".

¿Qué otras sorpresas guarda Mercurio? Los hoyos aletargados del planeta interno podrían ser sólo el comienzo.

Créditos y Contactos

Autor: Dauna Coulter
Funcionaria Responsable de NASA: Ruth Netting
Editor de Producción: Dr. Tony Phillips
Traducción al Español: Sol Gil
Editora en Español: Angela Atadía de Borghetti
Formato: Sol Gil

Más información

MESSENGER –Página oficial (en idioma inglés)

(*) Personaje del cuento "El Jinete Sin Cabeza". La historia transcurre en un sitio llamado "Sleepy Hollow", que en idioma español significa "hoyo aletargado".

National Aeronautics and Space AdministrationFuncionaria responsable de la NASA: Ruth Netting
Editor de Producción: Dr. Tony Phillips
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Última actualización: 31 de octubre de 2011

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Artículo cedido por.    Noticias Ciencia de la NASA

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